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Madres guerreras: 8 historias de lucha y abnegaciu00f3n
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u00daltimas Noticias presenta ocho historias de madres que no se cansan en sus batallas. A travu00e9s de ellas rendimos un tributo a todas.
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Su angustia por David la llevu00f3 a aprender Derecho
Por Betty Beltru00e1n (I)
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Mayo es doloroso y agobiante para Alexandra Cu00f3rdova. El 16 de este mes se cumplen seis au00f1os desde que le arrebataron a su hijo David Romo, el joven universitario que desapareciu00f3 en el 2013, cuando iba a su casa en la Mitad del Mundo.
Cada vez que habla sobre esa desgracia, se rompe. Es que, ademu00e1s, hace seis au00f1os su David le celebru00f3 el u00faltimo Du00eda de la Madre. Tambiu00e9n, este 31 de mayo, cumpliru00eda 27 au00f1os.
Desde el primer du00eda de esa tragedia, no ha dejado de luchar para saber quu00e9 pasu00f3, du00f3nde estu00e1 su hijo. Pese a todo, confu00eda que pronto tendru00e1 las respuestas que tanto busca, porque a pesar del tiempo guarda la esperanza de que su u201cniu00f1ou201d estu00e9 con vida.
u00c9l no estu00e1, pero su esencia estu00e1 fresquita, muy cerquita de su corazu00f3n, dice Alexandra. u00c9l nunca la deja, siempre estu00e1 recordando aquellas u00faltimas palabras que escuchu00f3 a las 22:22 del 16 de mayo del 2013. Le dijo que estaba cerca y que estaba en el bus.
u201cNo se hizo una investigaciu00f3n efectiva, prolija, transparente y encaminada a encontrarlou201d, afirma. Sigue empeu00f1ada en hallar a su David: u201cNo me quitaron cualquier cosa, me quitaron a mi hijo. Por eso seguiru00e9 adelanteu201d.
Todo lo que ha aprendido en estos seis au00f1os es mucho mu00e1s de lo que pudo aprender en la universidad, cuando estudiaba Derecho. Se ha hecho pesquisa, policu00eda, abogadau2026 De todo, ante la falta de u201cconvicciu00f3n para trabajar de algunos operadores de justiciau201d.
Al inicio de esta pesadilla, recuerda, tuvo mucha incertidumbre e impotencia. u201cNo me ayudaron a rastrear aquella u00faltima llamada que hice a mi hijou201d. Cuando fue a poner la denuncia vio la indolencia de los funcionarios.
Hasta el sol de hoy, dice Alexandra, no tiene una pericia tu00e9cnica y objetiva de aquella u00faltima e inolvidable llamada, por eso hasta ahora no sabe du00f3nde estuvo David a las 22:22 de aquel jueves 16 de mayo del 2013.
Hubo el juicio de robo y ocultamiento de cosas robadas, el juicio de asociaciu00f3n ilu00edcita por robar un celular, el juicio de trata de personas, pero en ninguno de esos casos buscaron a David. Y en el u00faltimo juicio, el de asesinato, David o su cuerpo siguen ausentes.
Ahora todas sus esperanzas estu00e1n puestas en esta nueva investigaciu00f3n por desapariciu00f3n forzada con una nueva fiscal. Es lo u00fanico que le queda, y el recuerdo de su amado hijo.
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El dolor de su hijo u00c9dison fue tambiu00e9n su agonu00eda
Por Betty Beltru00e1n (I)
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Au00fan luce de negro riguroso. Au00fan estu00e1 con ojeras y con su mirada triste. Vilma Pineda perdiu00f3, el 18 de abril, a su hijo u00c9dison Cosu00edos; era un estudiante del Meju00eda quien sufriu00f3, el 15 de septiembre del 2011, una herida mortal en su cabeza en una manifestaciu00f3n.
Fueron siete au00f1os y siete meses de una dura lucha. Su madre se esmeru00f3 por darle una calidad de vida, pero esa lucha a diario fue una muerte en vida. Ella sentu00eda que agonizaba junto a su guagua. Mu00e1s cuando se empeoraba, cuando tenu00eda que ir a un hospitalu2026
Pero jamu00e1s desfalleciu00f3 porque, dice, recibu00eda las energu00edas positivas de su hijo, un guerrero que luchu00f3 hasta el final. u00c9l logru00f3 superar los pronu00f3sticos mu00e9dicos que le daban pocos meses de vida.
Con el reposo de los du00edas, Vilma cuenta que fue doloroso ver agonizar a su hijo, una agonu00eda lenta de mu00e1s de siete au00f1os. Hubo momentos en que se decu00eda: u201cDios, por quu00e9 permites tanto dolor, tanto sufrimientou201d.
Ella y su esposo dormu00edan en un sofu00e1 cama, junto a su hijo. Y siempre con un ojo abierto, jamu00e1s pudo dormir de un solo jalu00f3n, siempre estaba pendiente del mu00e1s mu00ednimo ruido.
Fue una dura lucha, pero se siente satisfecha porque sabe que dio todo de ella como madre, como persona para su hijo. No tenu00eda libertad. Su casa se convirtiu00f3 en un centro mu00e9dico, en donde todo mundo entraba y salu00eda. Se convirtiu00f3 en una diestra enfermera.
En todo ese tiempo no saliu00f3 a alguna reuniu00f3n social, jamu00e1s. Su vida fue totalmente entregada a su hijo, sacu00f3 fuerzas de donde ya no las habu00eda.
Tambiu00e9n ha perdido a su madre, a sus dos hermanos, pero el perder un hijo es mu00e1s desgarrador. Solo le mantiene firme el deseo de continuar la lucha de su hijo, que es hacer justicia.
Esta segura que u00c9dison estu00e1 en el cielo, que es un u00e1ngel, que desde donde estu00e1 quiere plasmar su ideal de justicia. Seru00e1 los pies que paralizaron y la voz que un du00eda apagaron, y seguiru00e1 pelando para que se ratifique que el caso de su hijo fue una tentativa de homicidio y no simples lesiones.
Su tiempo seru00e1 para una demanda internacional para honrar el nombre de su hijo y crear jurisprudencia en torno al caso. Eso quiere dejar, para que ninguna familia tenga que sufrir ni siquiera el 1% de lo que han sufrido.
El u00fanico alivio que tiene ahora es saber que su hijo ya no sufre. El 18 seru00e1 la misita del mes de su muerte.
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‘Mi hijo me deju00f3 un legado de solidaridad y amor’
Por Ana Guerrero (I)
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u201cMe llamo Rosa del Carmen Gutiu00e9rrez. Por el au00f1o 1996 y principios de 1997, cerca de Semana Santa, mi hijo Roberto estaba muy delicado, no comu00eda, estaba pu00e1lido, no sabu00edamos quu00e9 le pasaba. Un hermano que es mu00e9dico mandu00f3 a hacerle exu00e1menes. Hallaron que mi hijo tenu00eda leucemia.
u201cCuando una como madre recibe esa noticia no quiere aceptar que es cu00e1ncer, sino cualquier otra enfermedad. Pero mi esposo, Nelson Quintana, y yo tuvimos que hacerlo. Mi hijo tenu00eda apenas seis au00f1os, estaba en la escuela, era el segundo de tres hijos.
u201cLa medicaciu00f3n costaba un millu00f3n y medio de sucres. Luego vino la decisiu00f3n de en quu00e9 hospital seguir el tratamiento. Aunque mi esposo era gerente, no nos alcanzaba para los fu00e1rmacos. Fue difu00edcil ver a nuestro hijo en esas circunstancias y no habu00eda quiu00e9n cuidara a nuestros otros dos hijos.
u201cTuvimos que dejar nuestra casa para vivir en un departamento que nos prestu00f3 mi suegra, para que nos pudieran ayudar mientras yo estaba con Roberto en los tratamientos. Esa lucha se extendiu00f3 hasta que mi hijo tuvo 13 au00f1os y medio, cuando muriu00f3.
u201cFue un tratamiento largo. Hasta me metu00ed a un curso de comida vegetariana. Dimos la lucha por todos lados.
u201cY en ese camino se comenzu00f3 a conformar Asonic, la asociaciu00f3n de padres de niu00f1os con cu00e1ncer. Se convirtiu00f3 en un trabajo de hormiguita, nos ayudu00e1bamos unos a otros. A los que venu00edan de provincia les llevu00e1bamos a nuestro hogar. La constituimos legalmente en el 98. En ese tiempo compartimos con muchas personas.
u201cEl momento mu00e1s duro que tuve que vivir fue cuando mi hijo recayu00f3 y no quiso volver a la quimioterapia. Me pidiu00f3 que respetara su decisiu00f3n: u2018Du00e9jame vivir lo que tenga que vivir y du00e9jame ir cuando tenga que irmeu2019. Apenas tenu00eda 11 au00f1os y sus palabras fueron duras y difu00edciles de aceptar.
u201cRecuerdo que cuando acabu00f3 la u2018quimiou2019 mi esposo le preguntu00f3 a la doctora y de aquu00ed quu00e9. u2018De aquu00ed nada, a disfrutar de su hijou2019, le contestu00f3.
u201cMi hijo me deju00f3 un legado: u2018Cuando yo me vaya te pido que no dejes de ayudar a mis amigosu2019. u00c9l se marchu00f3 un 31 de mayo y un 1 de junio le incineramos, como fue su deseo. Tambiu00e9n nos pidiu00f3 que sus cenizas vayan a parar al mar. No tengo donde ir a llorar, pero siempre estu00e1 en mis pensamientosu201d.
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‘Buscaru00e9 a mi madre hasta que Dios me du00e9 vida’
Por Ana Guerrero (I)
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u201cSoy Isabel Cabrera y mi lucha empezu00f3 el 29 de abril del 2011, cuando mi madre, Leonor Ramu00edrez, desapareciu00f3 de la av. 5 de Junio y Tejada. Ella iba todos los du00edas a la casa de mi hermana mayor, en La Tola. Iba siempre para ayudar en los quehaceres de la casa. Ese du00eda, ella no llegu00f3 y ya son ocho au00f1os que no tenemos respuestas.
u201cLa primera agente del caso hasta perdiu00f3 la primera versiu00f3n dada por mi padre y por mu00ed. Cuando desapareciu00f3, mi madre tenu00eda 73 au00f1os y tenu00eda principios de demencia senil. Ella naciu00f3 en Ibarra y pasu00f3 la mayor parte de su vida en Quito. Somos 5 hermanos que la esperamos: 2 mujeres y 3 varones.
u201cMi mamu00e1 vivu00eda con mi papacito, Cu00e9sar Cabrera, por la 5 de Junio. A los ocho meses de la desapariciu00f3n, mi padre falleciu00f3. Al cu00e1ncer de colon que padecu00eda se sumu00f3 la pena por la pu00e9rdida de mi madre. Vivu00edan los dos solos.
u201cLa historia seru00eda diferente si la primera agente asignada al caso hubiera investigado. Al inicio decu00eda que no conocu00eda Quito, que yo tenu00eda que retirarla en taxi de la PJ, que tenu00eda que pagarle las llamadas. Fue una negligencia desde el inicio. Si ella hubiera hecho las cosas cuando mi madre desapareciu00f3u2026 Los primeros du00edas de investigaciu00f3n son claves en los casos de desaparecidos.
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u201cCuando hicieron una bu00fasqueda fue tres au00f1os despuu00e9s de haber abierto tres veces mi caso, porque tres veces lo cerraron. Despuu00e9s de haber luchado porque lo abran, hicieron la bu00fasqueda en el Centro Histu00f3rico, unas personas decu00edan u2018su00ed pasaba por aquu00edu2019, por La Maru00edn, por San Agustu00edn. Pero despuu00e9s de tres au00f1os hasta la imagen de la persona se va perdiendo.
u201cEl caso estu00e1 en cero porque aunque tenemos 29 u00f3 30 cuerpos de documentos de una supuesta investigaciu00f3n, hasta ahora no encuentran a mi madre, ni viva ni muerta. Yo le pedu00ed hasta al presidente Correa que las bu00fasquedas sean a escala nacional, en ancianatos, hospitales, morgues. Se ha hecho, pero no a profundidad. Mandan un listado a un albergue con los nombres, pero no mandan foto. En provincia, cuando encuentran a adultos mayores que no se acuerdan de sus nombres, los vuelven a inscribir, no averiguan si esa persona tiene familia.
u201cTengo tres hijos, soy madre soltera y no tengo recursos. Pero yo seguiru00e9 buscando a mi madre hasta que Dios me du00e9 vidau201d.
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‘Yo no me cansaru00e9 de exigir verdad y justicia’
Por Ana Guerrero (I)
u201cSoy de Bogotu00e1. Me llamo Alix Mery Ardila. El 28 de abril del 2012 fue el du00eda en que presuntamente desapareciu00f3 mi hija, Carolina Garzu00f3n. Era la cuarta vez que ingresaba a este pau00eds, porque se enamoru00f3 de su gente, de su cultura.
u201cElla nos habu00eda convencido para que luego de acabar sus estudios nos radicu00e1ramos en Ecuador. Lamentablemente, tuvimos que conocer el pau00eds luego de recibir la noticia de su desapariciu00f3n. En ese entonces, ella tenu00eda 22 au00f1os, los habu00eda cumplido poco antes de desaparecer.
u201cEs mi hija mayor. Estudiaba una licenciatura con u00e9nfasis en Artes. Han sido au00f1os de lucha incansable, ardua. No solo por mi hija sino por miles de desaparecidos. Asu00ed se empezu00f3 a visibilizar que en el pau00eds hay desapariciones y casos cerrados por la indolencia mu00e1s grande del Estado hacia los familiares.
u201cEn el caso de mi hija le dijeron a su padre, Walter Garzu00f3n: u2018tranquilo tenga paciencia que en unos meses su hija regresaru00e1u2019. Comenzaron a colocarle estereotipos, que u00bfpor quu00e9 viajaba sola? Nos echaron la culpa a los padres por dejarla viajar sola. Viajar es un derecho y el Estado condena el derecho de viajar libres.
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u201cWalter estuvo acu00e1 por dos au00f1os seguidos. Fue quien iniciu00f3 la bu00fasqueda y empezu00f3 a formar la Asociaciu00f3n de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec). Pese a las dificultades, voy y vengo porque no vamos a desistir: aquu00ed no se ha desaparecido un objeto, una mascota, es una vida con sueu00f1os y proyectos.
u201cDesde que Walter partiu00f3 de este mundo, en el 2016, cada tres meses vengo. Me tengo que regresar, porque tengo mi otra hija, mi familia. Tengo media vida allu00e1 y media vida acu00e1. Walter falleciu00f3 porque tuvo que enfrentar a la inoperancia, a la indolencia del Estado. Falleciu00f3 por la angustia, la incertidumbre que le produjo la desapariciu00f3n de Carolina. Tanta lucha que dio y para que el Estado no diera una respuesta, ni siquiera una hipu00f3tesis que confirmar.
u201cHoy se cumplen 2 567 du00edas de lucha incansable, contra un Estado inoperante, ineficaz, indolente, que ha hecho ou00eddos sordos de todos nuestros ruegos. Me despierto y duermo pensando en mi hija, en que va a regresar. Por ella, no me cansaru00e9 de exigir verdad y justiciau201d.
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Una labor que nace del dolor y se fortalece con amor
Por Ana Guerrero (I)
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u201cMi nombre es Catalina Avilu00e9s. Soy la directora de Fundaciu00f3n Jonathan, que naciu00f3 a rau00edz del secuestro y asesinato de mi u00fanico hijo. Tenu00eda apenas 8 au00f1os. Lo perdimos el 24 de septiembre del 2002. A su corta edad, fue vu00edctima de ese cruel delito.
u201cLa creaciu00f3n de la Fundaciu00f3n fue en memoria de mi pequeu00f1o, para brindar una ayuda a niu00f1os con discapacidad y adultos en situaciu00f3n de vulnerabilidad. Es una gran misiu00f3n que nace del dolor y se fortalece con el amor de las personas que todos los du00edas recibimos, de cientos de niu00f1os y adultos mayores que llegan hasta la casa del Itchimbu00eda.
u201cEllos se han convertido en mi du00eda a du00eda. Mi motivaciu00f3n es buscar un mejor estado de salud para ellos, conseguir sillas de ruedas, medicinas, alimentos y mu00e1s. La vida nos da golpes, pero tambiu00e9n la oportunidad de ayudar y brindar amor. Siempre empezamos pidiu00e9ndole a Dios que sea la luz que ilumine nuestro camino.
Esperamos seguir contando con las personas solidarias que nos colaboran.
u201cLa Fundaciu00f3n ya cumpliu00f3 16 au00f1os de lucha. Armada de fortaleza, la que me da tener a mi u00e1ngel de luz, cada du00eda busco la forma de sacar adelante la instituciu00f3n, en nombre de mi hijo sigo haciendo una obra digna de entrega diaria y de corazu00f3n.
u201cEstos 16 au00f1os han sido un tiempo de cumplir un legado de amor. Mi hijo era solidario desde pequeu00f1ito, recuerdo que en familia entregu00e1bamos refrigerios a personas de escasos recursos en el Centro Histu00f3rico. u00c9l ayudaba a preparar los su00e1nduches.
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u201cEste espu00edritu de ayuda, ademu00e1s, lo cultivu00e9 en mi trabajo con la comunidad Salesiana, era asistente administrativa y veu00eda de cerca las labores sociales que hacu00edan.
u201cY para seguir el legado, en la fundaciu00f3n tenemos otra meta: construir una nueva casa para seguir atendiendo diariamente a mu00e1s personas. Estamos por firmar las escrituras de la compra, pero me falta reunir todavu00eda unos USD 15 000. La casa tiene el valor de USD 125 000.
u201cOjalu00e1 la gente se toque el corazu00f3n y nos pueda ayudar a seguir colaborando con mu00e1s personas. Me motiva a seguir que soy muy afortunada porque recuperu00e9 a mi hijo y su00e9 du00f3nde estu00e1. Muchas madres que han perdido a los suyos no han tenido esa dichau201d.
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Su lucha es ponerse en los zapatos de otras vu00edctimas
Por Betty Beltru00e1n (I)
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Su pesadilla comenzu00f3 en el 2013. Aquel au00f1o su hija, entonces de 18 au00f1os, aseguru00f3 que sufriu00f3 acoso sexual en la compau00f1u00eda de ballet donde trabajaba. Inmediatamente puso la denuncia en la Fiscalu00eda y allu00ed comenzu00f3 la agonu00eda de entrar y salir de las oficinas de los operadores de justicia.
Pasaron tres meses y nada, asu00ed que Irasema Ayllu00f3n se armu00f3 de valor y se fue nuevamente a la Fiscalu00eda a ver quu00e9 pasu00f3 y descubriu00f3 que su caso estaba en un rincu00f3n de la oficina. Allu00ed empezu00f3 su activismo para que las autoridades que imparten justicia se pongan la mano en el pecho.
Las cartas que hacu00eda estaban tan bien escritas y con la terminologu00eda juru00eddica correcta que sus conocidos le decu00edan que seguramente tenu00eda asesoramiento legal, pero no tenu00eda ni para pagar a un abogado. Solo usaba su lu00f3gica y la terminologu00eda legal la iba aprendiendo en el camino.
Ni en los consultorios gratuitos de las universidades, dice, pudo encontrar asesoru00eda, pues todo estaba abarrotado. Se faju00f3 solita y luego se arropu00f3 con otras vu00edctimas de la danza porque, cuenta Irasema, u201cel agresor de su hija tuvo que ver en otros casos en una academia de danzau201d.
Las organizaciones no buscan venganza, tienen un trabajo arduo porque du00eda a du00eda buscan justicia. Y ella particularmente, aclara, pasu00f3 un proceso de infinito dolor porque se lucha no solo por levantar a los hijos sino tambiu00e9n para cuidarles del entorno.
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Hasta se les seu00f1ala a quienes tuvieron la valentu00eda de decir u201ca mu00ed no me toquesu201d. Au00fan hay, puntualiza, personas que las juzgan y las tratan de una manera que las vu00edctimas se empiezan a sentir culpables.
A quien ellas acusaron como agresor fue declarado inocente, pero hay dos casos mu00e1s judicializados dentro del grupo de danza contra la misma persona. Asu00ed que siguen en la lucha. En junio habru00e1 una audiencia…
Tambiu00e9n tiene un ojo abierto para que se pueda controlar a las academias privadas. Su hija psicolu00f3gicamente se empoderu00f3 y anda ejerciendo su profesiu00f3n por Mu00e9xico. Y desde aquu00ed, Irasema dispuesta siempre a apoyar a las vu00edctimas de agresiu00f3n sexual.
Hay una fuerza interior es la que le mueve todos los du00edas: es el amor por su hija que le enseu00f1u00f3 a ponerse en los zapatos de otra madre que quizu00e1 estu00e9 pasando lo mismo.
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Su Diego le sacu00f3 esa lideresa que tenu00eda dentro
Por Betty Beltru00e1n (I)
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Ya son 11 au00f1os de la muerte de su hijo, Diego Freire Cruz, harto tiempo como para pensar que el dolor y la tristeza amainaron. Pero esos sentimientos siguen vivitos y la mantienen espabilada para seguir haciendo cosas por la diversidad cultural.
Ese bregar de Gloria Cruz solo comenzu00f3 6 meses despuu00e9s de la dolorosa pu00e9rdida, antes se hundiu00f3 en la angustia. Su hijo tenu00eda 19 au00f1os cuando un incendio en la discoteca Factory le quitu00f3 la vida, a u00e9l y a otros 18 ju00f3venes.
Tras salir del hoyo, la consigna fue ganarse aquel espacio en donde estaba el centro de diversiu00f3n. A los ocho au00f1os saboreu00f3 la primera victoria: allu00ed se hizo el Parque de las Diversidades, no para los padres ni para la fundaciu00f3n que se creu00f3 un au00f1o despuu00e9s de la desgracia, sino para la juventud.
En el lugar tambiu00e9n funciona desde el 27 de abril una Casa Somos, concretada tras dos au00f1os de insistentes pedidos. Al ver tanto movimiento de arte y cultura ahu00ed, dou00f1a Gloria sonru00ede. Cree que su hijo estaru00e1 satisfecho.
No asu00ed con el tema de buscar justicia. u201cYa son 11 au00f1os y no ha pasado nada, no murieron 19 perros, fueron ju00f3venes profesionales, con muchos sueu00f1os y familias que los lloranu201d, dice.
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Ella y el resto de padres tambiu00e9n buscan que la exigencia de protocolos de seguridad en las discotecas no sea flor de un du00eda para evitar otro caso Factory.
Con la fundaciu00f3n trabaja para que la discriminaciu00f3n contra el roquero se quede en el pasado. Insiste que el rock es cultura, arte, y que los padres deben respetar y respaldar a sus vu00e1stagos.
Es lideresa fuerte, su hijo despertu00f3 esa habilidad que tenu00eda guardada. Ahora su consigna es empoderar al pru00f3jimo y luchar ante la adversidad. Nunca estu00e1 quieta, siempre busca el bien comu00fan. u201cEs lo que Diego espera de mu00edu201d, dice.
Extrau00f1a tanto a su hijo que, como un homenaje cotidiano, viste de negro, incluso se mandu00f3 a hacer una camiseta con el rostro de u00e9l. No es roquera, pero su00ed le gusta la mu00fasica estridente.
En las fechas especiales lo piensa con fuerza y con dolor, mucho mu00e1s en el Du00eda de la Madre. Es que en vu00edsperas de su muerte (abril 2008), le alertu00f3 que le iba a festejar con un montu00f3n de pasteles.
Desde aquel au00f1o, Gloria no celebra el Du00eda de la Madre. Prefiere trabajar y pasar con el recuerdo de su hijo mu00e1s cariu00f1oso, con la esperanza de que un du00eda se encontraru00e1 con u00e9l y estaru00e1 igualito: abrazador y besucu00f3n.
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