
Los perros se toman nuestro corazón y, en ocasiones, también nuestra cama. Esta situación es permitida en algunas familias, mientras que otras consideran que no es higiénico o beneficioso para las personas.
Dormir con una mascota produce en los humanos una sensación de bienestar. Son cálidos, dan compañía y seguridad.
Con respecto a la higiene, el pediatra Carlos Dávila, explica que es mejor que los perros o gatos no accedan a las camas de los niños cuando hay alergias o asma.
Otro factor a considerar es el tipo de sueño. Si es de las personas que se levanta con el menor ruido y que tiene dificultad para conciliar un sueño reparador, no es conveniente dormir con ‘Firulais’. Los ronquidos y movimientos frecuentes durante la noche pueden privarlo de un necesitado descanso.
Un último factor a considerar es la conducta. Permitir que los animales duerman en la cama o sillones puede hacer que sientan una mayor dominancia. Aunque, la mayoría de veces, los peludos solo quieren estar en estos lugares cuando están sus dueños.
